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Ídolos del Caribe

Homenaje Póstumo a un Hombre Caribe al Ciento X Ciento

Rafael enero 5, 2012
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David Sánchez Juliao:

 Se nos fue el “Mamagallista” Insigne

“Fue escritor y amigo con todas las de la ley. Era el rey del diálogo. Construía y reconstruía situaciones del ámbito popular cotidiano de forma admirable. Su robusta humanidad cuando se presentaba era esplendorosa. Era una montaña de ideas que se confundía con la expectativa creada en el público”.  Belisario Betancur Cuartas

•    Además de su obra literaria, sobrevive entre sus lectores el recuerdo de un hombre con inmenso sentido del humor, con una memoria prodigiosa y capacidad para contar historias. (El Universal de Cartagena).

La gran mayoría de jóvenes estudiantes del Colegio Loperena, nos constituíamos en su corte espontanea o guías voluntarios cuando venia al Festival Vallenato como enviado especial del Diario El Espectador, voluntad que amontonaba un interés de manera soterrada, cuál era el interés de estar al lado de uno de los cronistas narrativo- costumbrista de mayor calado popular en la Costa Caribe.

Además de la intuición futurista de ejercer el periodismo algún día, primaba en ese acompañamiento el deseo de departir con el escritor que donde ponía el pie congregaba multitudes. Sus tertulias eran interminables, salpicadas a todo instante de la gracia, la sabiduría, el sabor y pecardia que el hombre Caribeño le imprime a cada una de sus intervenciones. Un consumado “mamagallista” .Cada una de sus palabras estaba untada de la  degustación oral, el chiste, la broma o la tomadura de pelo.

“El Viejo Deivi”, simboliza el poder innato de la tradición oral, su repertorio era indefinido a la hora de contar historias cargadas de chispa, de ingenio, divertidas, fantásticas, con una imaginación prodigiosa sin que se agotara el ingenio creativo como el argumentista y libretista que nutrió de historias encubiertas en jocosidades  para divulgar el mensaje de interés social. Modalidad literaria en la que fue  pionero al imponer el estilo del audio libros, en los que combinaba un libro y un disco con la narración. El primero de ellos fue una serie de cuentos llamada “¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá?”.Luego vendrían, “El Flecha”, “El Pachanga” y Abraham Al Humor.Nos estamos refiriendo  al creador de una extensa obra  descriptiva de costumbres y de la tradición oral en cuyos títulos se destacan diferentes características como escritor, argumentista y libretista. Es digno recordar las telenovelas “Gallito Ramírez” o “Pero sigo siendo el rey”, “Cachaco, palomo y gato” fundamentadas en sus libros. Y Quedan para siempre entre los lectores sus libros “Por qué me llevas a al hospital en canoa, papá? (1973), “Historias de Racamandaca” (1974), “El arca de Noé” (1976), “Cachaco, palomo y gato” (1977), “Pero sigo siendo el rey” (1983), “Mi sangre, aunque plebeya” (1986), “Buenos días, América” (1988), entre otros.La muerte de David Sánchez Juliao, nos ha sacudido en el universo literario, con  un dolor profundo. Ninguno, se había preparado para darle el adiós eterno al hijo de Lorica-Córdoba-Costa Norte Colombiana.Regioncaribe.Com, rinde un homenaje póstumo al Maestro David Sánchez Juliao, publicando a continuación fragmentos de su escritos sobre otras de sus pasiones-El Folclor Vallenato. A propósito, al respecto siempre se preguntaba porque el Vallenato pone más Ministros que el Porro?Del auge del Festival Vallenato:

¡El Diablo tuvo la culpa!

De muy pocas cosas buenas en este mundo el diablo es causante. El vallenato es una de ellas, pese a que el fenómeno parece más producto de Dios que de Lucifer. Pero es que Dios, si bien es eterno, infinitamente bueno, sabio y poderoso, no es pícaro. Y el vallenato es, ante todo, picardía.

Desde cuando el diablo tuvo la culpa, mucha agua ha caído del cielo en los más de cien años que hace que todo empezó. Y todo empezó, según la leyenda, con un campesino de pie en el suelo, mochila y sombrero, llamado Francisco Moscote, más conocido como Francisco el Hombre; célebre, entre otras cosas, porque –al igual que sucedió con Rafael (El Hombre) Escalona– fue inmortalizada por el Nobel García Márquez en las páginas de Cien años de soledad.

Este Francisco el Hombre, de quien se dice que vivió cien años, entre 1853 y 1953, tocaba con tanta maestría el acordeón y cantaba tan bien, que al diablo no tardó en caer presa de celos; porque el diablo era el diablo y porque se suponía que nadie tocaba o verseaba mejor que él. Todo terminó en un reto a duelo, pero cantando. La pelea fue dura, pero trascendió que Francisco el Hombre logró derrotar al maligno contrincante cantándole el Credo al revés: “Oerc ne Soid Erdap Osoredopodot, rodaerc led oleic y ed al arreit…”, aretécte –esto último significa etcétera.

La leyenda carga, como vemos, una alta dosis de picardía. Pícaro debió haber sido el propio Francisco el Hombre, autor, según también se cuenta, de los primeros cantos vallenatos. Lo que siguió a la pelea, constituyó la herencia: humildes campesinos trabajadores y parranderos que, tocando por simple diversión o ejerciendo la juglaría, se movían por la región llevando noticias cantadas a los poblados, a cambio de alojamiento, algo de comida y mucho de ron. Pronto, se abrieron las tendencias: más suaves, melancólicos y líricos unos, más rápidos y picarescos otros, y más épicos y ‘periodísticos’ los últimos. Y hasta los lejanos parajes del Sinú y las Sabanas, en el Caribe occidental, llegaron los ecos de aquellas notas, las que en esas tierras fueron adobadas con ingredientes locales.

El fenómeno se había dado. Hoy, más de cien años después, el vallenato sobresale como componente de la gran antorcha cultural colombiana, al lado de la ruana, el sombrero vueltiao, la mochila tejida, aquel tunjo de una marca de cerveza… y una canción: “La gota fría”, coincidencialmente vallenata… y pícara, muy pícara.

ImageDAVID SÁNCHEZ JULIAO:
Y la vida y obra de Alejo Durán

•    Introducción a su entrevista con El Negro Alejo

DURAN DIAZ GILBERTO ALEJANDRO

El rey Negro del Acordeón
Alejo Duran

El 9 de febrero de 1919 en la tropical tierra del Cesar, nació uno de los Gestores de los temas de mayor trascendencia de la cultura musical del país. Heredero de artistas, pues su padre Náfer Donato Durán Mojica interpretaba el acordeón, su madre Juana Francisca Díaz Villareal, era cantante de parrandas y su abuelo Juan Bautista Dúran Pretelt, se destacó como gaitero de reconocida trascendencia.
Sus primeras tonadas las interpreto en la caja, violina y guacharaca. Al acordeón logró sacarle improvisadas y alegres melodías gracias a la buena instrucción de los maestros Octavio Mendoza (el negro Mendo) y Víctor Julio Silva. Tiempo después junto con sus hermanos Nafer y Luis Felipe organizó un grupo musical, con quienes hizo presentaciones en las reuniones programadas en diferentes poblaciones, logrando así poco a poco consolidarse como uno de los realizadores de parrandas inmemoriales.

En 1943 creó y dio a conocer su primera obra “Las Cosas” y en 1949 acompañado por Agustín Cudre y Daniel Barraza logro la aceptación calurosa de la gente con el tema de su autoría “Entusiasmo a las Mujeres”, en el teatro Atenas de Mompox.

Llegó al mercado nacional al grabar su primer disco en la ciudad de Barranquilla, el cual fue registrado bajo el nombre de “El Conjunto de Los Tres Duranes”. Al transcurrir el tiempo con sus obras en ritmos de Puyas, Porros, Cumbias y Paseo como “El Cero Treinta y Nueve”, “La Perra”, entre otras se fue consagrado como el Rey Negro del Acordeón, cuyos temas fueron prensadas por Fuentes, Curro, Silver, C.B.S y Tropical.

Su imagen y talento se consagró a un más en la tarima “Fracisco El Hombre” el 30 de abril de 1968, cuando fue declarado Primer Rey Vallenato, en el Festival de la Leyenda Vallenata. Así mismo le fue galardonado con medalla en los Juegos Olímpicos de México, cuando participo en representación de Colombia en el Encuentro Mundial de Folclor.

La música de Alejo Duran expresa el gran sentimiento que sentía hacia la mujer, sus creaciones e interpretaciones en honor a ellas: Fidelina, Alicia Adorada, Evangelina, Elvira, Reyita, Candy, Maruja, Cata, Angela, Cornelia, La Niña Guillo, Mayito, Cholita, entre muchas más nos hablan de la mujer como un gran motivo de inspiración.

Así mismo logro entrelazar en más de 500 obras, los rasgos de su pueblo, sus sentimientos, lamentos y expresiones de “¡Ombe!”, “¡Apa!”, “¡Sabroso!”, “¡Aaay!”, con las alegres notas musicales, temas como: Guepaje, Pobrecito Corazón, Altos del Rosario, Los Campanales, La Primavera, La Cachucha Bacana, Este Pobre Corazón, El Bautismo, El Compromiso, Los Lentes, La Puya Vallenata, Mi Folclor, Carmencita, Besito Cortao, Antioqueña, A dónde estará Durán, El Adivino, A mi Pueblo, Qué tienen las mujeres, Las Viejas no me quieren, La Mujer hay que Tararlas, Ceja Encontrada, entre muchas otras, inmortalizan día a día la grandeza del maestro Alejo Duran.

Image•    Para qué sirve ‘la piqueria’.

— Para detectar a los verseadores más atrevidos. Nadie que no sea talentosamente atrevido, sale bien librado de una piqueria vallenata. La piqueria es una justa, como aquella de los caballeros de la edad media, en la que cuentan las espuelas, la armadura, el caballo, la lanza, el valor, la entrega…  y hasta el relumbrante penacho. En la piqueria se batalla, como en el medioevo, por el honor y por el amor de una dama, allí presente…y casi siempre silenciosa. Solo de entre los mejores sale el mejor.

— Para revivir piques ‘casaos’ de tiempo atrás. Hay verseadores que casan piquerias infinitas, y no es extraño que el pique verbal se extienda por años, de parranda en parranda. Algunas veces resulta imposible detectar la fecha del comienzo de un pique, y solo se comenta que fulano y zutano no se pueden ver, y que cuando se vean… ¡se van a levantar a versos!

 — Para sacarse viejos clavos.  Algo tiene que ver este punto con el anterior, pero no tanto. Hay piques que no son ‘casaos’ de por vida, sino puntuales y específicos. Un comentario adverso, un desfase verbal, el gesto de ingratitud de un amigo o conocido ha quedado en el alma de un verseador como una piedra en el zapato. La piqueria, entonces, se presenta como el espacio ideal para sacarse el clavo, recibir los descargos y pasar a borrones y cuentas nuevas. ¡Y va el trago, compadre! ‘Todo arreglao’.

 — Para hacer fama a costilla de otro. Este es un sindrome particular de los jóvenes talentos, de esos que se aparecen en las parrandas para ver qué cantante o verseador conocido ha entrado a participar. De modo que, por ejemplo, sin que un Poncho Zuleta nada le haya hecho, el intrépido aparecido pasa a decirle en verso que está flaco y ‘acabao’, y que la fama lo tiene ‘atropellao’. Si Poncho le responde, el nuevo talento se ha salvado.

 — Para exaltar la presencia de ilustres visitante. Parranda que se respete, dice Ernesto McCausland, tiene que contar con un visitante ilustre, y si es cachaco, mejor. A ese conspicuo sujeto se le exalta hasta elevarlo al cielo. Toda presencia ilustre adorna una parranda con  piqueria. Existen, incluso, fórmulas de rima ya manidas. Si el visitante es de apellido Cajiao, el verseador dirá que, de verlo, está ‘emocionao’; si es de apellido López, le es dedicado ‘este toque’; si es un Samper, exaltarán a su ‘bella mujer’; si se apellida Corredor, siempre será un ‘insigne doctor’. Y así…

 — Para lanzar candidaturas presidenciales. El ilustre visitante, aunque no posea las cualidades, aunque le falten cinco millones de votos y aunque –por más que se esfuerce–no dé la talla, saldrá de la piqueria investido de precandidatura presidencial. Y si es cachaco, más rápido, y si su apellido es Cifuentes o Valiente, con toda seguridad, de los versos de esa piqueria… ‘saldrá presidente’.

 — Para levantar ‘chamba’. Este punto 7 es, lógico, el colofón de los dos anteriores, 5 y 6. Como en el 5 y 6 de los caballos, el atrevido joven verseador –el de los puntos 1 y 4–visitará más tarde en Bogotá a aquel ilustre, ínclito, brillante y exaltado visitante, en busca de que le ayude con una recomendación para un puestecito en la Contraloría, por ejemplo. Así que, una vez lo vea en un pasillo o en un ascensor, le dirá: “Doctor, ¿se recuerda de mí? Yo soy aquel muchacho que le versió en la piqueria del pasado Festival, ¿se acuerda?: el que lo lanzó para presidente. El joven talento podría lograr la recomendación solicitada. Falta ver qué dice el Contralor.

 — Para hacer las paces. Un pueblo al que, culturalmente, tanto trabajo le cuesta pedir perdón y reconocer errores, encuentra en los cantos de la piqueria la mejor oportunidad para hacerlo, de manera elegante y sin ‘rajarse’ como los charros mexicanos. El estímulo de un par de Oldparrcitos sirve como empujón final para cantar: “Perdóneme, compadre querido / por lo que ese día le hice /. De la pea estaba fundido / y ofenderlo nunca quise”. Y allí, plas-plas, viene abrazo, y amigos de nuevo. ¡Va el trago!

 — Para conquistar muchachas. Por algo nuestra lengua ha acuñado la expresión “echar flores” para significar cumplidos y galanterías hacia las damas. Así, pues, la piqueria es algo mandado a hacer para presentar a las hermosas muchachas –actores pasivos de tales eventos, por lo regular–  ramilletes de rosas verbales en los que términos como hermosura, belleza, donaire y hasta ‘bonitura’ gozan de colores, aromas y sabores. Ante los versos, las sonrisas femeninas no se hacen esperar. ¡Ha empezado la conquista!

 — Para echar indirectas afectivas a la ‘tiniebla’ de turno. Es tan sutil a veces el manejo del lenguaje vallenato en todos sus planos y operaciones, que raramente se percatan los asistentes a una parranda con piqueria de la existencia de un ‘affaire’ entre una dama y un caballero presentes. En la piqueria, los amantes ponen a prueba la efectividad de un código que, como todo código, es cifrado.

Conclusión: Como hemos visto, la piqueria, para lo que a veces menos sirve es para piquerear.

Tomado de: http://www.davidsanchezjuliao.com/

http://saidcervantes.obolog.com/entrevista-alejandro-duran-david-sanchez-juliao-295107

http://www.eluniversal.com.co

Rafael

Periodista e Historiador, Cesarence, nacido en el Municipio de Agustín Codazzi, Cesar, en 1949.Lugar en el que desde su época de estudiante se entrego a la investigación periodística y al mundo de las letras. Se conocen como sus obras importantes, “El Maestro” Bendeck, biografía del jurista Villanuevero Esteban Bendeck Olivella, El Régimen de Bancadas, libro que revela aspectos de la institucionalidad Colombiana y los Partidos Políticos. En materia Folclórica, son sus obras más importantes; Vallenatos Inmortales-2 tomos-Por la recuperación del Patrimonio Histórico Inmaterial de los Juglares Vallenatos en el Caribe Colombiano. Calixto Ochoa; El Rey de la Picaresca Cotidiana, Vida y obra de III Rey Vallenato y recientemente fue publicado el libro;”El Pollo” López, El Cronista de Macondo, documento puesto en circulación por la Gobernación del Departamento del Cesar en conmemoración del Centenario del Natalicio del Ex presidente Alfonso López Michelsen.1913-2013

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1 Comments

  1. Israel Hernàndez Pacheco marzo 25, 2016

    Era mi ídolo, por su mente prodigiosa para contar sus historia…a pesar de su partida nos dejó un gran legado, porque seguinos leyendo y escuchando sus narraciones tan divertidas, fué una gran pérdida para la costa caribe y para Colombia.

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